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Así será la segunda parte del libro “Jesús de Nazaret” de Benedicto XVI

Miércoles, Marzo 17th, 2010

ROMA, jueves 11 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- La segunda parte del libro “Jesús de Nazaret” de Benedicto XVI, cuya publicación se espera para este año, será “la aplicación plena de la declaración Dominus Iesus“, según reveló este jueves el prefecto para la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el cardenal Antonio Cañizares Llovera.

El purpurado español intervino en el congreso de estudio sobre la declaración Dominus Iesus, que organiza la universidad Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma.

La Dominus Iesus, que habla sobre la unicidad y la universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia, fue publicada hace diez años por la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuyo prefecto era el entonces cardenal Joseph Ratzinger.

El cardenal Cañizares, en su ponencia denominada “La Dominus Iesus en la vida de la Iglesia hoy día”, calificó esta declaración de la Santa Sede como “un documento profético”.

Dicho documento resalta cómo Jesús es el único redentor y califica como “contrario a la fe católica” asegurar que la revelación de Jesucristo debe ser complementada con las doctrinas de otras religiones, como indican algunas ideologías relativistas.

El purpurado indicó que la pregunta palpitante, que está detrás de esta declaración, es la que el mismo Jesús hizo a los discípulos: “¿Quién dicen que soy?” (Lucas 9, 18), y aseguró que Jesucristo no es “lo que dicen los hombres, que da lugar a tantas interpretaciones y diversas opiniones”.

Cañizares Llovera señaló cómo el relativismo no pocas veces opaca el verdadero rostro de Jesucristo y penetra en “nuevas teologías de amplísima difusión”.

“En muchos lugares no existe la preocupación directa de este anuncio de Cristo”, advirtió el purpurado, reconociendo que ello “es el reflejo de una situación no sólo cultural sino de la misma Iglesia que necesita una renovada fe en Jesucristo”.

La Dominus Iesus asegura que la Iglesia considera las religiones del mundo con profundo respeto, pero aclara que no por ello se debe proclamar que todas son iguales.

También señala, como igualmente lo hace la primera parte de “Jesús de Nazaret”, que es contrario a la fe cristiana introducir cualquier separación entre el Verbo hecho carne y el Jesús histórico.

La primera parte del libro “Jesús de Nazaret” fue publicada en el año 2007. Allí Benedicto XVI analiza algunos pasajes bíblicos como el bautismo de Jesús, el evangelio del Reino de Dios, el Sermón de la Montaña, el Padre Nuestro, los discípulos, las parábolas y las grandes imágenes del Evangelio de San Juan. También se refiere a la confesión de Pedro y la transfiguración y por último los nombres con los que Jesús se denomina a sí mismo.

El padre Federico Lombardi S.I,, portavoz de la Santa Sede, dijo el pasado mes de septiembre desde el santuario de Fátima en Portugal que la publicación de la segunda parte del libro de Benedicto XVI se tiene prevista para “la próxima primavera”. En ella, Benedicto XVI narrará los años vitales de Cristo, incluidas su pasión y su muerte.

 

Por Carmen Elena Villa

La confesión, espacio para un “diálogo de salvación”, revela el Papa

Martes, Marzo 16th, 2010

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 11 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- En el sacramento de la Penitencia, debe desarrollarse un “diálogo de salvación” en el que Dios muestra su amor y la persona reconoce su pecado y se introduce en una dinámica de conversión.

Lo indicó el Papa Benedicto XVI este jueves en el Vaticano, al recibir en audiencia a los sacerdotes participantes del Curso anual sobre Fuero Interno que, promovido por la Penitenciaría Apostólica, se está celebrando en el Vaticano del 8 al 12 de marzo.

Benedicto XVI se refirió a la experiencia de “diálogo de salvación que, naciendo de la certeza de ser amados por Dios, ayuda al hombre a reconocer el propio pecado y a introducirse, progresivamente, en esa estable dinámica de conversión del corazón, que lleva a la radical renuncia al mal y a una vida según Dios”.

Destacó que “es tarea del sacerdote favorecer esa experiencia” y explicó el método del Santo Cura de Ars para que se desarrolle ese “diálogo de salvación” en la confesión.

“San Juan María Vianney sabía entablar con los penitentes un verdadero y apropiado ‘diálogo de salvación’ mostrando la belleza y la grandeza de la bondad del Señor y suscitando ese deseo de Dios y del cielo, del que los santos son los primeros portadores”, subrayó.

Para vivir el ministerio de confesor con la heroicidad y fecundidad con las que lo vivió san Juan María Vianney, el Papa señaló en primer lugar la necesidad de una “intensa dimensión penitencial personal”.

“La conciencia del propio límite y la necesidad de recurrir a la misericordia divina para pedir perdón, para convertir el corazón y para ser sostenido en el camino de santidad, son fundamentales en la vida del sacerdote”, explicó.

Y añadió: “Sólo quien ha experimentado primero la grandeza puede ser convincente anunciador y administrador de la misericordia de Dios”.

Por otra parte, continuó, “todo sacerdote se convierte en ministro de la Penitencia por la configuración ontológica a Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, que reconcilia a la humanidad con el Padre”.

Al mismo tiempo, recordó Benedicto XVI, “la fidelidad al administrar el Sacramento de la Reconciliación es confiada a la responsabilidad del presbítero”.

Siguiendo el método del Santo Cura de Ars, el Pontífice señaló la importancia de vivir “con radicalidad el espíritu de oración, la relación personal e íntima con Cristo, la celebración de la Misa, la adoración eucarística y la pobreza evangélica”.

De esta manera, el sacerdote, como el santo francés, “hace de la iglesia su casa para conducir a los hombres a Dios” y muestra a sus contemporáneos “un signo tan evidente de la presencia de Dios”, que empuja “a muchos penitentes a acercarse a su confesonario”.

El Papa destacó también que, “en las condiciones de libertad en las que hoyAñadir un evento para hoy es posible ejercer el ministerio sacerdotal, es necesario que los presbíteros vivan en “alto grado” la propia respuesta a la vocación”.

Y ello “porque sólo quien se convierte cada día en presencia viva y clara del Señor puede suscitar en los fieles el sentido de pecado, dar ánimo y suscitar el deseo del perdón de Dios”.

En este punto, Benedicto XVI afirmó que “es necesario volver al confesonario, como lugar en el que celebrar el sacramento de la Reconciliación, pero también como lugar en el que “habitar” más a menudo”.

La presencia del sacerdote en el confesonario es una ayuda “para que el fiel pueda encontrar misericordia, consejo y consuelo, sentirse amado y comprendido por Dios y experimentar la presencia de la Misericordia Divina, junto a la Presencia real en la Eucaristía”, indicó.

En su discurso, el Pontífice se refirió también a la “crisis” del sacramento de la Penitencia, que “interpela en primer lugar a los sacerdotes y a su gran responsabilidad de educar al Pueblo de Dios en las radicales exigencias del Evangelio”.

Para el Papa, el contexto cultural actual, “marcado por la mentalidad hedonista y relativista, que tiende a suprimir a Dios del horizonte de la vida” “hace todavía más urgente el servicio de administradores de la misericordia divina”.

“No debemos olvidar, de hecho, que hay una especie de círculo vicioso entre el ofuscamiento de la experiencia de Dios y la pérdida de sentido de pecado”, indicó.

Benedicto XVI señaló que la crisis del sacramento de la Penitencia pide a los sacerdotes “dedicarse generosamente” a escuchar confesiones sacramentales, “guiar con coraje a la grey, para que no se conforme a la mentalidad de este mundo”, tener ellos mismos “una permanente tensión ascética” y actualizarse constantemente en el estudio de la teología moral y de las ciencias humanas.

“¡Qué extraordinario ministerio nos ha confiado el Señor!”, dijo a los participantes del curso sobre la correcta administración de la Penitencia.

“Como en la Celebración Eucarística Él se pone en manos del sacerdote para continuar estando presente en medio de su Pueblo, análogamente, en el Sacramento de la Reconciliación Él se confía al sacerdote para que los hombres hagan la experiencia del abrazo con el que el padre acoge a su hijo pródigo”, exclamó.

Finalmente, pidió que “la Virgen María y el Santo Cura de Ars nos ayuden a experimentar en nuestra vida la amplitud, la longitud, la altura y la profundidad del Amor de Dios, para ser fieles y generosos administradores”.

El Papa apreció la participación de los sacerdotes en este curso (cf. Zenit 8 de marzo de 2010), de “temática esencial para el ministerio y la vida de los presbíteros”.

Y animó a los sacerdotes a aprender del Santo Cura de Ars, además del método del “diálogo de salvación” que debe desarrollarse en la confesión, “una confianza inagotable en el Sacramento de la Penitencia, que nos anima a colocarlo en el centro de nuestras preocupaciones pastorales”.

 

[Por Patricia Navas]

El milagro de la causa de beatificación de Juan Pablo II sigue su curso

Domingo, Marzo 14th, 2010

PARÍS, miércoles 10 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- El estudio del supuesto milagro experimentado por una religiosa francesa que padecía Parkinson, atribuido a la intercesión de Juan Pablo II, sigue el proceso establecido por la Congregación para las Causas de los Santos, según han confirmado fuentes oficiales de la Iglesia en Francia.

La Conferencia Episcopal de Francia ha publicado este miércoles en su página web (www.cef.fr) un comunicado del sacerdote Luc Marie Lalanne, canciller del arzobispo de Aix-en-Provence, con el que desmiente informaciones de medios de comunicación que afirmaban que la religiosa Marie Simon Pierre ha vuelto a caer enferma y que, por tanto, esa curación inexplicable no puede considerarse como tal.

“En nombre de la Congregación de las Hermanitas de las Maternidades Católicas y del arzobispado de Aix-en-Provence, desmiento categóricamente este rumor”, explica el padre Lalanne.

“La hermanita Marie Simon Pierre sigue en estos momentos en perfecto estado de salud”, subraya. La religiosa de 48 años, que ahora ofrece su labor caritativa en una maternidad de París, se encuentra bien, han señalado las personas que la rodean.

“Como ha declarado recientemente la Oficina de Información de la Santa Sede, el proceso romano sobre esta curación posiblemente milagrosa se encuentra en su fase inicial y sigue su curso en condiciones normales, con la seriedad y la precisión exigidas por las investigaciones preliminares al reconocimiento de un milagro”, concluye el comunicado del canciller.

La investigación diocesana sobre la curación inexplicable de la hermana Marie Simon Pierre, que habría tenido lugar en junio de 2005, había sido realizada en el año 2007 por la arquidiócesis de Aix-en-Provence, donde se encuentra la maternidad en la que entonces ejercía su labor.

Si bien Benedicto XVI había concedido la licencia para no esperar los cinco años exigidos para comenzar la causa de beatificación de Juan Pablo II, el proceso está sometido a todas las exigencias requeridas para cualquier otro caso, entre las cuales, se encuentra el reconocimiento de una curación inexplicable por parte de una comisión médica, reconocida después como “milagro” por parte de una comisión teológica, una comisión de cardenales y obispos, y el mismo Papa.

El postulador de la causa de beatificación de Karol Wojtyla, el sacerdote polaco monseñor Slawomir Oder, explicó el 27 de marzo de 2007, que el caso de la hermana Marie Simon Pierre fue escogido, entre otros muchos recibidos, por dos motivos: quedó curada de la enfermedad que padeció el mismo Papa y, tras su restableciiento, ha podido seguir entregando su vida en las maternidades a “la batalla por la dignidad de la vida”, que también libro el pontífice con su magisterio y ministerio.

 

Por Jesús Colina

Si Dios permite el sufrimiento, es por un bien más grande”, dice el Papa

Sábado, Marzo 13th, 2010

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 7 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- Dios no quiere el mal de sus hijos, y si permite el sufrimiento - que debe representar siempre un momento de reflexión y conversión - es solo de cara a un bien más grande. Así lo afirmó Benedicto XVI hablando ante miles de peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro para el tradicional Ángelus del domingo.

De vuelta a su visita a la parroquia romana de San Juan de la Cruz en el Colle Salario, el Papa se asomó a mediodía desde la ventana de su estudio privado para la oración, y para ofrecer algunos puntos de reflexión sobre las lecturas dominicales.

En su comentario, el Papa partió del relato bíblico de la zarza ardiente, recordando que Dios invitó a Moisés a “tomar conciencia de su indignidad” mandándole que se quitara las sandalias.

“Dios - dijo el Papa - se manifiesta de diversas formas también en la vida de cada uno de de nosotros”, pero “para poder reconocer su presencia es necesario que nos acerquemos a él conscientes de nuestra miseria y con profundo respeto”.

Retomando después las lecturas del Evangelio de hoyAñadir un evento para hoy, sobre el asesinato de algunos Galileos por orden de Poncio Pilato y el derrumbe de una torre sobre algunos viandantes, el Papa subrayó que “frente a la fácil conclusión de considerar el mal como efecto de un castigo divino, Jesús restituye la verdadera imagen de Dios, que es bueno y que no puede querer el mal”.

Al contrario, prosiguió el Pontífice, “poniendo en guardia contra el pensar que las desgracias sean el efecto inmediato de las culpas personales de quien las padece”, Jesús invita “a hacer una lectura distinta de estos hechos, colocándolos en la perspectiva de la conversión”.

De hecho, observó, “las desgracias, los acontecimientos trágicos” deben “representar ocasiones para reflexionar, para vencer la ilusión de poder vivir sin Dios”, y para reforzar, con la ayuda del Señor, el compromiso de cambiar de vida”.

Con todo, prosiguió el Papa, “la posibilidad de conversión exige que aprendamos a leer los hechos de la vida en la perspectiva de la fe, es decir, animados por el santo temor de Dios”.

“Ante sufrimientos y lutos, la verdadera sabiduría es dejarse interpelar por la precariedad de la existencia” y “leer la historia humana con los ojos de Dios, el cual, queriendo siempre y solo el bien de sus hijos, por un designio inescrutable de su amor, a veces permite que sean probados por el dolor para conducirlos a un bien más grande”.

Al concluir el Ángelus, el Papa se dirigió a los peregrinos franceses presentes en la Plaza de San Pedro, expresando su propia cercaníaa cuantos han sufrido a causa de Xynthia, la tempestad que se abatió hace pocos días sobre el sur de Francia, matando a 53 personas y provocando ingentes daños materiales.

“¡Que la Virgen María - concluyó - ayude a todas las familias, sobre todo a aquellas que están en dificultades, para que no desesperen nunca del amor de su Hijo!”

Defender los derechos humanos, también para resolver la crisis financiera

Sábado, Marzo 13th, 2010

GINEBRA, domingo 7 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- La defensa de los derechos humanos puede contribuir a resolver la crisis financiera actual, afirmó la Santa Sede en la ONU, que invitó a superar “la dicotomía obsoleta” entre las esferas económica, social y ecológica.

Monseñor Silvano M. Tomasi, representante permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas y otros organismos internacionales en Ginebra, intervino en la 13ª sesión del Consejo de los Derechos Humanos este miércoles 3 de marzo.

“La delegación de la Santa Sede quiere reafirmar su convicción de que la perspectiva de los derechos humanos ofrece una contribución positiva para una solución de la crisis financiera actual”, declaró monseñor Tomasi.

Y explicó: “Si bien es cierto que parecen visibles algunos signos de recuperación, la crisis continúa empeorando la situación de millones de personas en su acceso a necesidades fundamentales de la vida” y “compromete los planes de jubilación” de muchos.

Una oportunidad única

En resumen, hace falta una “nueva regulación” y un “sistema mundial de gobernanza” para asegurar a todos un desarrollo “duradero y global”.

Monseñor Tomasi ve una “oportunidad única” de atacar las “raíces de la crisis” aplicando los derechos humanos en los ámbitos “económico, civil y político”.

El representante de la Santa Sede se detuvo en el Informe de Naciones Unidas sobre las consecuencias negativas de la crisis financiera: el escándalo del hambre, crecientes desigualdades en el mundo, millones de desocupados, millones de nuevos pobres, fracaso de las instituciones, falta de protección social para las personas vulnerables, etcétera.

Citando la encíclica social de Benedicto XVI “Caritas in veritate”, destacó que estos desequilibrios se producen al “separar la gestión económica, a la que correspondería únicamente producir riqueza, de la acción política, que tendría el papel de conseguir la justicia mediante la redistribución” (n. 36).

 

Prioridad a los cambios sobre el terreno

“La igualdad y la justicia son los criterios esenciales para gestionar la economía mundial”, insistió monseñor Tomasi.

Ahora, añadió, es posible disfrutar de los derechos humanos “cuando los Estados traducen los principios en leyes y hacen realidad los cambios sobre el terreno”.

Porque, indica monseñor Tomasi, el Estado constituye “el primer actor” de la aplicación de los derechos humanos.

No debe faltar sin embargo la colaboración”con los demás actores de la sociedad civil y con la comunidad internacional”, en este mundo “globalizado” e “interdependiente”.

Monseñor Tomasi recuerda que “el objetivo común es la protección de la dignidad humana que conecta a toda la familia humana”, una unidad “arraigada en estos cuatro principios fundamentales: carácter central de la persona humana, solidaridad, subsidiariedad y bien común”.

El representante de la Santa Sede exhortó a donar prioridad a los cambios “sobre el terreno” y a la “aplicación concreta” de los derechos humanos.

Y dio una pista, también a partir de la “Caritas in veritate”: hay que superar “la dicotomía obsoleta” entre las esferas económica, social y ecológica”, haciendo respetar los principios de “honestidad, justicia y solidaridad”, “de reciprocidad y de don” (n. 25).

 

La persona humana, primer capital a proteger

El prelado alertó contra las soluciones a la crisis que consideran la “reforma del sistema financiero” o de los “modelos económicos” sin tener en cuenta las necesidades de las personas.

Al contrario, hay que garantizar “el acceso a los recursos para mejorar sus condiciones de vida” y permitirles “poner sus talentos al servicio de su comunidad local y del bien común universal”.

Ése siempre ha sido “el objetivo de la doctrina social de la Iglesia” católica, con una “preocupación particular por los miembros más vulnerables de la sociedad”, dijo monseñor Tomasi.

El representante de la Santa Sede también dijo que, para “dar prioridad a los seres humanos y crear un orden que les apoye en su viaje por la tierra”, hay que “modificar las reglas que gobiernan el sistema financiero” , en vistas a “cambios concretos”.

En este sentido, pidió “modificar las viejas formas de codicia que han conducido a la crisis actual” y promover un “desarrollo integral efectivo y la aplicación de los derechos humanos” porque “el hombre, la persona, en su integridad, es el primer capital a proteger y valorar” (Caritas in Veritate n. 25).

 

 

[Por Anita S. Bourdin, traducción del francés por Patricia Navas]

Los obispos de México advierten: la injusticia genera tensión social

Miércoles, Marzo 10th, 2010

CIUDAD DE MÉXICO, miércoles 10 de marzo de 2010 (ZENIT.org-El Observador).- Monseñor Víctor Rene Rodríguez, obispo auxiliar de Texcoco y secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), y monseñor Rogelio Cabrera López, arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, y vicepresidente del mismo organismo constataron las carencias de justicia, paz y respeto a la dignidad de las personas en México, especialmente a las mujeres y grupos vulnerables, y advirtieron que de no ser atendidas generarán más tensión en el tejido social del país.

En el marco de una conferencia de prensa, los prelados mexicanos constataron “el crecimiento de la violencia, asaltos secuestros, corrupción, extorsión y asesinatos que día a día llenan de dolor a las familias”.

Expusieron que estas circunstancias “se están volviendo cotidianas en nuestra sociedad, por otro lado está la impotencia frente a la pobreza, la desigualdad, la inequidad en la distribución de la riqueza, la falta de oportunidades, de estudio, empleo y desarrollo se refleja en los ciudadanos”.

Tras lo anterior, los obispos pidieron trabajar por un Estado de Derecho que garantice los derechos individuales y colectivos, así como la protección y la seguridad en bien de los ciudadanos.

 

Legionarios de Cristo

Los representantes eclesiásticos se pronunciaron sobre el caso de la congregación de los Legionarios de Cristo, en respuesta a las numerosas preguntas de los periodistas, suscitadas por revelaciones sobre la vida de su fundador, el padre Marcial Maciel, y por la visita apostólica que en nombre de la Santa Sede están realizando cinco obispos.

“Al ser una institución de derecho pontificio, la Santa Sede, a través de la Congregación para la Vida Consagrada tiene toda la autoridad para definir el futuro de los Legionarios de Cristo, y los obispos acataremos la decisión del Vaticano”, expresaron.

En las instalaciones de la secretaria general de la Conferencia del Episcopado Mexicano, el obispo auxiliar de Texcoco y arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, dejaron en claro su apoyo a las víctimas de la pederastia –calificada como delito grave–, e invitaron a estas personas “a denunciar estos actos, porque no se puede comprar un silencio que no beneficia a nadie”.

“Nunca se puede cerrar el paso a la justicia. Todas las víctimas tienen el deber y el derecho de denunciar cualquier acción que haya lastimado su vida o a sus familiares, y ningún obispo debe ser obstáculo para la aplicación de la ley, de ningún modo se debe encubrir situaciones que vayan en el bien de las personas”, aseguraron tajantemente los miembros del episcopado mexicano.

Aclararon que “no se debe arreglar nada en los oscuro y que se proceda conforme a Derecho, porque en el caso la pederastia es un delito abominable y se debe castigar, y si algún obispo se opusiera actuaría de manera equivocada a normatividad establecida por la Iglesia”.

Por Sergio Estrada

Domingo de duelo, solidaridad y conversión en Chile

Domingo, Marzo 7th, 2010

SANTIAGO, domingo 7 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- Ha sido un domingo de duelo, solidaridad y conversión en Chile, tres dimensiones recogidas por la eucaristía que presidió el cardenal Francisco Javier Errázuriz, arzobispo de Santiago, ante una catedral metropolitana repleta de fieles, por el eterno descanso de los fallecidos en el terremoto del 27 de febrero y por los miles de damnificados.

“Queremos encomendar a la misericordia del Señor de una manera muy especial a todas las personas que han fallecido en esta gran desgracia que azotó a nuestra patria –aseguró el arzobispo de la capital chilena–. Queremos agradecerle también a Él, porque habiendo demostrado Jesucristo la cercanía con nosotros, la solidaridad con nuestro camino, son tantas las personas en nuestra patria que han sido sumamente solidarias, queremos agradecer por todas ellas”.

Al momento del Evangelio fue llevado al altar el Evangelio de Chile, obra ya concluida en la que participaron más de 8 mil chilenos que escribieron de su puño y letra el Evangelio, como un regalo al país en su Bicentenario. En la catedral estaba presente el ideador de esta iniciativa, el padre Joaquín Alliende, presidente de Ayuda a la Iglesia Necesitada.

 

Hora de duelo

En la homilía isponible en audio en este enlace], el cardenal Errázuriz afirmó que “recorre nuestra patria un duelo nacional. Era necesario decretarlo. A causa de la furia del reciente terremoto y del consiguiente tsunami, muchas familias y numerosas poblaciones sufrieron la pérdida de personas entrañablemente queridas. Queremos compartir con ellas su llanto y profundo dolor”. Agregó que “el duelo es de todos; es el sufrimiento de esa gran familia que somos. Es realmente un duelo nacional”.

 

Hora de solidaridad

Luego, el arzobispo de Santiago destacó las diversas jornadas de solidaridad que surgieron en todo el país y fuera de él para ir en ayuda de los damnificados y la labor de los medios de comunicación, especialmente la improvisada Teletón, que ha recogido entre el viernes y el sábado $30.212.775.555, duplicando la meta que se había propuesto.

“Nos ha emocionado la caravana de camiones que han partido a las zonas más devastadas. Y, al final, un abrazo de todos, encabezados por la presidenta Bachelet y el presidente electo que, sosteniendo ambos la bandera nacional, nos hicieron ver y sentir que ante la tragedia, Chile se une y solidariza, olvidando todas las diferencias y las luchas. ¡Bendito sea Dios!”.

También resaltó el espíritu solidario del gobierno y todos sus medios; de las Fuerzas Armadas y de Orden; Bomberos y otras instituciones; los jóvenes voluntarios; las empresas y sus empleados; los municipios, universidades y colegios; la Vega Central y las Juntas de Vecinos. “A todos ellos va nuestra gratitud, como también a las comunidades parroquiales y seguramente de otras confesiones que han tomado valiosas iniciativas”. También agradeció al Santo Padre “que reza por nosotros, nos alienta y nos bendice”, al igual que a la Iglesia internacional.

 

Hora de conversión

Al referirse al Evangelio de este domingo tercero de Cuaresma, dijo que en estos momentos “surgen preguntas desde el corazón de mucha gente. Son las preguntas que providencialmente nos trae el Evangelio de hoy: ‘¿Quién peca para que esto sucediera?’. Y la respuesta de Jesús no se deja esperar: esto no sucede por el pecado de las víctimas. Hay acontecimientos dolorosos que se deben a la decisión de quienes se erigen como señores de la sangre, Herodes en su tiempo, o bien, a tragedias imprevistas, como la torre de Siloé que cayó sobre los obreros que la construían”.

Y agregó: “Dios no es un Dios de muertos. Él es un Dios de vivos. Y por eso, así como en los versículos anteriores, Jesús nos pide aprender a leer ‘los signos de los tiempos’, ahora nos invita a leer los signos de estas tragedias para sentir desde el fondo del corazón la única llamada importante: conviértanse y vivirán. Es decir, vuelvan sus corazones a Dios, que es la fuente de la vida, del amor y la paz y vuelvan sus corazones a sus hermanos, cuyo rostro nos habla de Cristo”.

Al referirse a la entronización del Evangelio de Chile, el cardenal señaló que “con esto queremos expresar la decisión de hombres y mujeres de fe que piden la gracia del Espíritu Santo para construir sus vidas sobre el fundamento sólido de la Palabra de Dios”.

 

Jesucristo, Roca viva

Durante la misa, los Huasos de Algarrobal interpretaron el canto “Roca viva”, escrito por el Padre Joaquín Alliende y al cual ellos pusieron la música. El estribillo del tema expresa: “Mi Chile, tierra dolida, con tu geografía loca, nos estremeces la vida. Sabes tú ¿cuál es la roca? ¡Cristo Jesús, Roca viva, la esperanza de la Patria mía”.

 

La vida no se acaba, se transforma

Terminada la misa, el cardenal presidió un responso por todos los fallecidos durante el terremoto. Luego, en declaraciones a la prensa, se dirigió a quienes perdieron familiares y seres queridos en el terremoto y les dijo: “Recuerden con cariño a las personas que partieron. Fueron un regalo de Dios para ustedes. Sin lugar a dudas que fueron muchos los dones que ustedes recibieron de ellos. Cómo no recordar con mucha gratitud a las personas que partieron y saber que partieron a la Patria, que partieron al Cielo, al lugar donde Dios los está esperando y quiere compartir con nosotros su amor, su felicidad y su paz. Nosotros somos peregrinos, vamos hacia allá. La vida no se acaba, la vida se transforma, continúa en la Patria con tantos seres queridos. Alegrémonos por el día en el cual nos vamos a encontrar con todos ellos”.

Dios llora en la tierra

Domingo, Marzo 7th, 2010

JERUSALÉN, domingo 7 de marzo de 2010 (ZENIT.org). - Aunque los cristianos árabes forman una pequeña minoría en Tierra Sana, podrían ser un importante puente en el conflicto que ha dividido la región durante tanto tiempo, afirma el Patriarca Fouad Twal.

El Patriarca Latino de Jerusalén lamenta, no obstante, que puesto que la comunidad internacional no los tiene en consideración, el número de cristianos esté disminuyendo. Parte del problema, observa, es que el muro de 20 pies de altura que rodea los territorios palestinos ha vuelto casi imposible la vida diaria de muchos.

Hay aproximadamente 50.000 cristianos en la Franja de Gaza, Jerusalén oriental y Cisjordania, con más de 200.000 en Israel.

En esta entrevista dada al programa de televisión “Dios llora en la Tierra” de la Catholic Radio and Television Network (CRTN) en cooperación con Ayuda a la Iglesia Necesitada, el patriarca expone los muchos desafíos a los que se enfrentan los cristianos que viven en Tierra Santa. También lanza un llamamiento a la Oración, a los Proyectos y a la Presión (las tres “Pes” en inglés).

 

- ¿Puede decirnos cuál es la situación actual de los cristianos de Tierra Santa?

Patriarca Twal: Tenemos que recordar que el Patriarcado Latino cubre tres estados: Jordania, Palestina, Israel, e incluso Chipre. No es fácil hablar sobre un estado porque la situación cambia de estado a estado. Como sabemos, en el mundo hay normalmente un estado con muchas diócesis; en nuestro caso tenemos una diócesis dentro de muchos estados.

El hecho de que vivamos en conflicto significa que las fronteras entre estos estados crean problemas; cruzar las fronteras significa problemas, asignar una parroquia a otra parroquia no es fácil. Necesitamos pases - permisos - de Israel para movernos dentro de estos tres estados, que están dentro de un único Patriarcado de Jerusalén.

 

-¿Cómo describiría usted los sentimientos de las personas en Jerusalén, en Tierra Santa, especialmente los de los cristianos?

Patriarca Twal: Es una ciudad especial, una ciudad hermosa y una ciudad dramática en la que incluso el Señor lloró. Y todavía estamos llorando. Jerusalén une a todos los creyentes - judíos, musulmanes, cristianos - pero, al mismo tiempo, Jerusalén divide a todos los creyentes - a muerte. Todos quieren que Jerusalén sea su propia capital, y Jerusalén para mí debe ser la madre de las iglesias, la madre para todos los creyentes, y no para un solo pueblo.

Es un placer ver, desde un lado, a esa gente que viene a visitar los santos lugares y, por otro, es doloroso ver que la iglesia local, los cristianos locales no pueden ni siquiera visitar estos santos lugares. Un párroco de Belén no puede traer a sus fieles de peregrinación a estos santos lugares. La misma situación ocurre en Ramallah, y en Jordania, y en otras parroquias; no pueden moverse con facilidad con tantos puntos de control y el muro que les separa.

 

- Esta es la cuestión clave. ¿Ha empeorado la situación para los cristianos en Tierra Santa como consecuencia de la construcción del muro?

Patriarca Twal: Claro que sí, el muro ha separado a las familias. No es sólo una cuestión de los Santos Lugares, sino que es también una cuestión de familias, de algunas familias, algunos jóvenes no pueden visitar a su abuelo o a su abuela al otro lado del muro. No pueden ir a su campo, a su jardín y a su olivar al otro lado. El problema es grande, y no es una cuestión sólo de los Santos Lugares, sino de la dignidad de las familias, la separación entre jóvenes y mayores. No pueden visitar a alguien que ha muerto al otro lado.

 

- ¿Usted viaja con un pasaporte diplomático del Vaticano?

Patriarca Twal: Sí, es cierto, de esta forma puedo visitar a los feligreses en los tres estados que comprenden el patriarcado: Jordania, Israel y Palestina. La cuestión surge cuando tenemos que trasladar a un sacerdote de una parroquia a otra según nuestra labor pastoral, y nuestras necesidades pastorales; tengo que pensar antes si le darán permiso para trasladarse o no, y es un gran problema.

En Jordania - la parte más grande del patriarcado y la fuente de nuestros sacerdotes, seminaristas y monjas - la cuestión siempre es si podremos traerlos a Palestina. Otra cuestión es la que tiene ver con nuestros jóvenes seminaristas que están en Beit Jala, cerca de Belén, si podrán ir en vacaciones a Jordania a ver a sus familias.

 

- ¿Para ver a sus familias?

Patriarca Twal: Sí, esto es un problema. El conflicto existe. Soportamos las consecuencias del conflicto. Lo que necesitamos no es este permiso, sino paz. Necesitamos una vida normal. Necesitamos libertad de movimientos para movernos pacíficamente, sin problemas, sin permisos. Aunque Israel no dé el permiso, no estamos muy agradecidos. Estaremos agradecidos cuando tengamos nuestra paz, cuando tengamos nuestra vida normal y cuando podamos movernos sin problemas.

El hecho es que el conflicto ha existido de 60 años a un siglo, y hasta ahora no hemos visto ningún progreso hacia más paz, más dignidad, más libertad. No hemos tenido esto, pero nunca hemos perdido la esperanza, ni dejado de rezar y pedir ayuda exterior para lograr la paz.

 

- Los cristianos se encuentran entre los extremistas musulmanes y los extremistas sionistas. ¿Cómo encajan los cristianos; hay una sensación de agresión hacia la comunidad cristiana de ambas partes, o usted no estaría de acuerdo?

Patriarca Twal: Estoy de acuerdo en que esta dramática situación debería llevarnos a tomarnos en serio el Evangelio. En el Evangelio el Señor dice: “El que quiera seguirme que tome su cruz y me siga”.

Y este es nuestro “pan de cada día” - llevar la cruz en los mismos lugares en los que Él la llevó. Y como cristianos, y como minoría, si esta cruz viene de los judíos, de los musulmanes, de nosotros mismos, no importa. El hecho es que no podemos vivir en Tierra Santa, no podemos amar Tierra Santa, no podemos trabajar en Tierra Santa sin la cruz, de modo que la situación del muro nos hace tomarnos a la letra (en serio) el Evangelio. Al mismo tiempo, en el Evangelio, el Señor dice: “No tengáis miedo yo estoy con vosotros. Nunca os dejaré solos”.

Esta es la razón por la que nuestro entusiasmo, nuestra alegría de vivir, de trabajar, de evangelizar, de hacer nuestra actividad pastoral, no depende de la alegría de la situación política - si el gobierno está con nosotros o contra nosotros. Nuestra alegría de vivir, de trabajar, de rezar viene de otra fuente: del Señor, de su fuerza, de su amor, de su perdón.

 

- Usted ha dicho que los cristianos árabes son como un puente entre Oriente y Occidente. ¿Qué papel juegan los cristianos en este contexto?

Patriarca Twal: En primer lugar, debemos conservar y respetar nuestra identidad tanto de árabes como de cristianos; no podemos olvidar esta identidad. Como árabes, tenemos las mismas tradiciones, tenemos la misma lengua, y tenemos la misma concepción que los musulmanes. Podemos hablar con ellos. Nos sentimos más árabes que ellos; había árabes en Oriente Medios varios siglos antes de la llegada del Islam, y estamos orgullosos de decir que somos árabes, y venimos del desierto. Lo digo con placer y no tengo ningún problema en decirlo.

Al mismo tiempo, somos cristianos, y tenemos una cultura, y una cultura cristiana, y tenemos una cultura occidental, y podemos ser y debemos ser un factor de moderación, un factor de reconciliación, un factor o puente ente pueblos en conflicto. La cuestión es si la comunidad internacional nos acepta o nos considera como tales. Esa es la cuestión.

Nos suelen olvidar. Suelen tomar decisiones sobre Oriente Medio sin pensar en la pequeña minoría cristiana de esta zona. Y suelen pagar el precio de sus decisiones porque nadie nos considera ni considera nuestra presencia entre una mayoría de musulmanes y una mayoría de judíos.

 

- ¿Si usted tuviera que hacer una petición a los católicos, qué les pediría para los cristianos de Tierra Santa?

Patriarca Twal: La petición es fácil: la petición de las tres grandes “Pes” (en inglés).

Oración: Pedimos que la Iglesia de todo el mundo con sus comunidades, sus sacerdotes y sus fieles, recen por la paz en Tierra Santa porque todavía creemos en el poder de la oración. El Señor dijo: les daré mi paz. La paz que el mundo, que los políticos no pueden dar, o quizá no quieren dar, nos la dará. Esta paz significa serenidad, fe, amor y respeto por todos, así la primera “P” es la oración.

La segunda “P” es Proyecto: adopten, por favor, algún proyecto social, religioso o cultural. Pueden adoptar escuelas, pueden adoptar seminaristas, y pueden adoptar al Patriarcado, pueden y deben ayudar.

Y la última “P” es Presión sobre los gobiernos para lograr la paz. Necesitamos esto más que cualquier otra cosa. Necesitamos la paz. Necesitamos un calendario que acabe con los puestos de control, y con el muro, y tenemos que estar en paz con todos.

Queremos asegurar a todos que con las armas, los muros y los puestos de control, no habrá paz ni habrá seguridad. La paz y la seguridad serán para todos o no serán para nadie. Ningún pueblo, ni el israelí ni el palestino, puede tener una seguridad o una paz unilateral; ambos deben tener paz y seguridad o, de otra forma, seguirá matándose y nunca terminaremos con esta violencia. Y no queremos esto.

Queremos paz y seguridad para todos: judíos, musulmanes y cristianos.
 
* * *
Esta entrevista fue realizada por Mark Riedemann para “Dios llora en la Tierra”, un programa semana radiotelevisivo producido por la Catholic Radio and Television Network (CRTN) en cooperación con la organización católica Ayuda a la Iglesia Necesitada.
 
Más información en www.ain-es.org , www.aischile.cl
 
[Traducción del inglés por Justo Amado]

Manifestaciones “España Vida Sí”, en todo el país este domingo

Viernes, Marzo 5th, 2010

BARCELONA, viernes 5 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- El próximo domingo, tendrán lugar en toda España manifestaciones en favor de la vida, apoyadas por 270 organizaciones, a las que se unirán otras en Europa y América. Al mismo tiempo, se acaba de crear en Cataluña una plataforma en defensa de la vida.

La gran “Marcha por la Vida 2010″, se celebrará el próximo 7 de marzo en la capital española bajo el lema “España Vida Sí” y el eslógan “En Democracia, se escucha al pueblo”, con motivo de la votación del proyecto de ley del aborto en el Senado y en el Congreso de los Diputados.

La marcha, que se realiza durante la presidencia española de la UE, se completará con manifestaciones en toda la geografía española y un centenar de concentraciones en Europa y América del Sur y del Norte. En Madrid discurrirá entre la Plaza de Cibeles y la Puerta del Sol, con carrozas y música.

Ramón Novella, de Profesionales por la Ética de Cataluña, informó que ya se han adherido 270 asociaciones a las diferentes concentraciones.

La portavoz de la Plataforma Cataluña Vida Sí, María Menéndez, anunció su creación y la convocatoria de una concentración este domingo, de 12.30 a 14 horas, en la plaza Bonanova de Barcelona bajo el lema “Cataluña, vida sí”, para reivindicar la defensa del derecho a la vida de los niños no nacidos y rechazar la nueva ley del aborto.

Al acto de Barcelona se han sumado entre otras Derecho a Vivir, Foro Catalán de la Familia, Árbol de la Vida, Hazte Oir Cataluña, Foro Arbil, Fundación Persona, Convivencia Cívica Catalana, Instituto de Política Familiar de Cataluña, Red Misión, DIF, Proyecto quiero vivir o Profesionales por la Ética de Cataluña.

Lourdes Pérez, del Instituto de Política Familiar de Cataluña, denunció el constante incremento del aborto, que es la principal causa de muerte en España. En 2008, hubo más de 115.000, casi 27.000 de ellos en Cataluña.

El representante de la Fundación Persona, Juan Garriga, dió su apoyo a la concentración para proteger la vida humana ante la agresión que supone la nueva Ley.

Jaume Subirana, de Hazte Oir Cataluña, indicó que el acto tendrá carácter “reivindicativo y familiar”, con diferentes actuaciones e intervenciones y finalizará con la lectura del manifiesto elaborado por “España, Vida Sí”.

Por Árbol de la Vida intervinieron Maite Oriol y Teresa HoyAñadir un evento para hoyos. Ésta explicó el apoyo social y psicológico que prestan a las mujeres embarazadas para que sigan adelante y recordó que en España hay 12.000 personas en lista de espera para adoptar. Además, HoyAñadir un evento para hoyos se preguntó cómo es posible que los drogadictos y alcohólicos reciban ayudas del gobierno y las embarazadas no.

Maite Oriol recordó su desprotección laboral y señaló que los niños son “el futuro de la sociedad”.

María José Fernández de Red Misión, dijo que por cada muerte en accidente de tráfico hay 38 abortos y que para afrontar este grave problema también es necesario “proteger a la familia”.

El manifiesto denuncia que la nueva norma es una “ley de plazos que deja completamente desprotegido al nuevo ser y abandona a la mujer ante sus problemas, empujándola al aborto”.

Afirma que la ley “considera a los enfermos y discapacitados como seres humanos de segunda categoría, permitiendo que puedan ser eliminados antes de nacer”.

Además, permite que “las menores puedan abortar sin el consentimiento de los padres” e “impondrá un determinado tipo de educación sexual en los colegios, vulnerando así el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus propias normas morales”. “Con el aborto libre, el número de niños muertos aumentará aún más”, y el de mujeres que sufrirían los daños físicos y psicológicos que el aborto provoca.

El manifiesto propone que: se derogue la ley del aborto recién aprobada; se promuevan leyes que protejan el derecho a vivir y el derecho a ser madre, amparando la vida en todo momento y ayudando a las mujeres embarazadas; se respete el derecho de los padres a formar a sus hijos en materia de educación sexual según sus propias convicciones; se respete el derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario.

Finalmente, María Menéndez llamó a los ciudadanos a participar porque “hay que luchar contra esta ley, trabajar para proteger el derecho a la vida desde su inicio, apoyar a las mujeres embarazadas y conseguir la abolición del aborto”.

Por Nieves San Martín

Estados Unidos: Aborto y raza, un problema complicado

Miércoles, Marzo 3rd, 2010

NEW HAVEN, miércoles 3 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- Habiendo trabajado durante casi una década como miembro de la Comisión sobre Derechos Civiles de Estados Unidos, sé que hay algunos temas controvertidos en la sociedad estadounidense como aquellos que tocan a las relaciones raciales.

No obstante, un artículo aparecido este fin de semana en el New York Times - titulado To Court Blacks, Foes of Abortion Make Racial Case - es digno de consideración.

Si entrar en la controversia relativa a la bien documentada filosofía eugenésica de Margaret Sanger (fundadora de Planned Parenthood), o el debate sobre si los afroamericanos son o no actualmente objetivo de los proveedores del aborto, permanecen varios hechos preocupantes.

En primer lugar, como señala el New York Times, las mujeres negras registran el 40% de los abortos en Estados Unidos, aunque son sólo el 13% de la población.

Independientemente de la causa de este alto índice, el aborto es una tragedia especialmente a gran escala para los afroamericanos. No hay ganadores en el aborto. Están sólo los muertos y heridos. Y todos los implicados necesitan ser abrazados con compasión y amor.

A quienes en la comunidad negra están más en riesgo de aborto, se les deben ofrecer alternativas concretas. A quienes han experimentado un aborto, se les debe ofrecer el mensaje de curación y esperanza.

Mientras tratamos de construir un apoyo de compasión, deberíamos también recordar la última encíclica de Benedicto XVI Caridad en la Verdad. Y como parte de nuestra caridad debemos afrontar las falsedades que conducen a millones a aceptar las injusticias como necesidades sociales, y decidir permitir a la verdad guiar nuestra caridad, y permitir a nuestra caridad ser el portavoz de la verdad.

El mes pasado, Estados Unidos celebró el Mes de la Historia Negra. Lamentablemente, hay paralelos legales entre la horrible herencia en Estados Unidos de la denegación de los derechos de las personas negras -y su trato como menos que humanos- y el actual limbo de derechos legales de los no nacidos en este país.

En primer lugar, ambos, los no nacidos y la comunidad negra, han sido víctimas de terrible jurisprudencia. De hecho, las decisiones del Tribunal Supremo que facilitaron acceso sin restricción al aborto (Roe versus Wade) y establecieron el principio segregacionista de “separados pero iguales” (Plessy versus Ferguson) se basaron ambas en falsedades.

En Plessy versus Ferguson, la opinión mayoritaria afirmaba que la segregación podía de hecho permitir igual trato de los negros y blancos estadounidenses. En opinión del tribunal, los negros estadounidenses que vieron esta separación como “una etiqueta de inferior”, crearon su propia realidad, no la realidad asignada por la ley. El tribunal insistía en que cualquier apariencia de inferioridad era “no en razón de algo que se encontrara en la ley, sino solamente porque la raza de color elige poner esta construcción sobre ella”.

Pero como indicaba el juez John Marshal Harlan en su disentimiento sobre Plessy: “Todos saben que el estatuto en cuestión tuvo su origen en el propósito, no tanto de excluir a las personas blancas de los vagones de tren ocupados por negros, cuanto de excluir a la gente de color de los coches ocupados o asignados a las personas blancas”.

En Roe versus Wade también se permitió una ficción para convertirse en ley. En Roe, el tribunal arguyó que no podía decidir cuándo empieza la vida humana.

Todos sin embargo sabían entonces, y la ciencia sólo lo ha hecho cada vez más claro desde entonces, que el niño no nacido antes del nacimiento es precisamente eso, un niño.

Lo que es notable, tanto en Plessy como en Roe, es que la mayoría, en cada una de ellas, las consideraba necesarias para ignorar lo obvio, para legislar del modo que lo hicieron. En el mejor de los casos, apoyaron una mentira. Y tristemente, independientemente de las motivaciones de los jueces individuales, la comunidad negra objetivo de Plessy ha sido también afectada de modo desproporcionado por Roe.

La decisión mayoritaria en Roe podría no haber tenido un buen resultado bajo ninguna circunstancia, pero la actual controversia es otro ejemplo más de cómo las decisiones pobremente adjudicadas tienden a tener no intencionadas -y a menudo terribles- consecuencias más allá de aquellas fácilmente detectables.

Por supuesto, en los años 50, muchos expertos legales, profesores de derecho y políticos insistían en que la segregación permitida por Plessy fue “ley establecida”. Hoy, los “expertos” y políticos dicen lo mismo sobre la herencia de aborto de Roe.

Pero Plessy estaba descolgada de la realidad, y el coraje de hombres y mujeres valientes tales como Martin Luther King, Jr., y Rosa Parks desestabilizaron esta “ley establecida” y se ganaron el respeto del juicio de la historia.

Roe también está descolgada de la verdad que todos saben. Se necesitan muchos hombres y mujeres valientes que deseen ponerse de pie y exigir que una ley nacional sobre aborto nunca se establezca hasta que no esté en conformidad con la verdad.

 

Por Carl Anderson, traducido del inglés por Nieves San Martín
* * *

Carl Anderson es caballero supremo de los Caballeros de Colón y autor reconocido en el New York Times.

 

 

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